Escrito por: Ronald Gamarra Herrera
El poeta, hombre de apariencia común, con el alma íntimamente desgarrada, de una sensibilidad a la vez exquisita y autodestructiva, y palabras sencillas, cargadas de pasión, nostalgia y ternura. Tal era Juan Gonzalo Rose, nacido en Barrios Altos, criado en Tacna y Barranco, bohemio discreto, curioso, intenso, insomne, hasta llegar a un final tal vez ansiado secretamente, acosado siempre por la soledad. Una carta, reclamó tempranamente para su muerte, que le entierren en el pecho una carta de las personas que amaba y estaban tan lejos de su canto. Siempre fue un hombre auténtico, de hallazgos y extravíos, uno que conmueve y enriquece.
Hace poco, mientras revisaba las ediciones de Voz Rebelde, órgano de prensa del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, cuyas páginas dan cuenta de la preparación y subida de los miristas a los breñales, su presencia llegó como un temprano canto desde lejos. En el número de la segunda quincena de noviembre de 1962, encontré una prueba más de su territorio verbal social y celebratorio, el de sus comienzos, el esperanzado, el de sensibilidad política, el de su fe en la revolución y el campesinado.
El poema aparece titulado como “Romance para el cumpleaños de Carmen Giraldo”, aunque está dedicado a Carmela Giraldo -el nombre es señalado siete veces en los versos-. Ella era una reconocida dirigente del sindicato de campesinos de Huadquiña, y de la Federación Provincial de Campesinos de La Convención y Lares, que había integrado la comisión que redactó el “Juramento de Mandor” y reclamó la promesa a los líderes pidiéndoles que persistieran en su lucha de “libertad y justicia” con el lema “Tierra o Muerte”; que participó en el multitudinario mitin con ocasión de la presencia de Luis de la Puente Uceda en Quillabamba; que fue perseguida por dirigir recuperaciones de tierras, cuyo padre fue inicialmente detenido con la idea de mantenerlo en rehén hasta su entrega, siendo ella misma apresada los últimos días de octubre de 1962.
Estos son los versos:
